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Lejana, indómita, fría, salvaje, ventosa, inhóspita, remota, caótica...

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miércoles, 16 de junio de 2010

Fin del Mundo... USHUAIA - Relato Nº11 - Presidio II



Antiguo Presidio - Parte II


Entramos en los pabellones del famoso presidio, que se pueden recorrer dejándonos ver las celdas donde habitaron delicuentes peligrosos, criminales, presos políticos... Hay quienes dicen que por esos lugares pasó un personaje de unos 20 años muy famoso tiempo más tarde: Carlos Gardel, pero eso no está comprobado... Sólo que en una de la sceldas hay dibijado un rostro de él pero no se encontraron documentos que lo certifiquen.

La primer entrada al pabellón del que parte la visita guiada, que asustados por la cantidad de gente, decidimos no esperar la hora de inicio y nos fuimos a recorrer por nuestra cuenta... Ustedes verán la cantidad de gente...

Como pueden apreciar en las fotos, el presidio se ve más o menos agradable en esta primera sección... para no olvidarnos que estamos en el presidio, un guardia nos vigila atentamente desde arriba... 



 

Les contaré algunas historias de los personajes más conocidos que anduvieron en esta cárcel.

Quizás el más famoso (tristemente famoso) personaje que habitó este lugar fue CAYETANO SANTOS GODINO (alias Petiso Orejudo). Este siniestro personaje en algunos casos intentó y en otros logró asesinar a varios menores en Buenos Aires en el año 1912; en ese entonces este "buen muchacho" tenía 16 años...


 

Desde pequeño sufrió el maltrato de su padre, tuvo varios problemas de salud y prácticamente se crió en la calle. Lo expulsaban de todas las escuelas y a los 7 años empieza a agredir a las personas... A los 12 años los mismos padres lo llevan a la policia y lo trasladan a una Colonia de Menores donde queda 3 años, de donde sale peor de lo que entró... y ahí comienza la seguidilla de 4 niños asesinados, siete intentos de asesinato y siete incendios... ¿¿Que tul??? Primero lo declaran inimputable y lo llevan a un Hospicio, donde atacó tambien a 2 personas, entonces lo llevan a la Penitenciaría que estaba en las calle Las Heras hasta que en 1923 llega a la Cárcel del Fin del Mundo...


Unos años más tarde le hicieron una cirugía en las orejas, porque decían que ahi estaba el mal... Si no se salvó ni el gato que tenían de mascota en la cárcel... lo quemó tirandolo a los leños... los presos le dieron tntos golpes que estuvo 20 días en la enfermería... Murió en 1944, nadie sabe bien de qué ni como... cuando la cárcel se cerró y el cementerio fue removido sus huesos no se encontraron...



Para suavizar un poco tanta maldad, en vez de pasar a otro siniestro personaje, pasaremos a uno de los tantos presos políticos que anduvieron por sus pabellones: RICARDO ROJAS

Este escritor argentino, que alguna vez fue rector de la Universidad de Buenos Aires, por ser afiliado a Unión Civica Radical en 1934 el gobierno militar le dio la opción junto a otros personajes de irse del país y sino tomaban esa opción serían confinados al penal de Ushuaia... y allí fue, junto con otros como Honorio Pueyrredón, José Luis Cantilo, Enrique Mosca... Años despues parte de lo que escribió estando en la cárcel fue publicado en el diario La Nacion.


En la próxima entrada seguiremos recorriendo el Presidio, y más historias de personajes que anduvieron por esos desolados lugares.


3 comentarios:

MIGUEL NONAY dijo...

Que malo debía de ser el Petiso Orejudo, me hizo gracia al ver su estatua en la celda, tanto cuando estuve allí, como ahora al leerlo en vuestro post.

La cárcel y lo que conllevaba, da cierto temor y pena, uno se hace idea de cómo lo tenían que pasar los presos, aunque fueran lo peor de cada casa.

Ahora convertida en un museo, es un lugar imprescindible para cualquier viajero.


Besitos y abrazos, buen fin de¡¡¡


A Salto De Mata

tia elsa dijo...

Espero la próxima entrada entoncés, muy buena la historia del petizo orejón que hasta donde sé su caso se estudiaba en la Facultad de Derecho. Besos tía Elsa.

Patricia Sgrignuoli dijo...

Gracias por pasar siempre por acá y dejar sus palabras, tanto a Tía Elsa como a Miguel... ¿vieron que malo era el Petiso Orejudo???
Hay algunas historias más que iré relatando de a poco...

Besos a ambos!!!