Bienvenidos - Welcome

Lejana, indómita, fría, salvaje, ventosa, inhóspita, remota, caótica...

Bella, majestuosa, mística, magnífica, misteriosa, soberbia, única, pintoresca, mágica...

Hay tantas palabras para definir este lugar... pero creo que lo mejor sería resumirlo en que es el sitio donde la naturaleza, la aventura y las leyendas se unen en este extremo del mundo...

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lunes, 27 de junio de 2011

Cenizas del volcan



Después de pasar un largo mes en Buenos Aires por trabajo, pude poner rumbo a Lago Puelo. Pero el viaje de regreso no fue nada fácil. El volcán Puyehue como muchos de ustedes sabrán, entró en erupción despidiendo cenizas que formaron una nube que no solamente cubrió buena parte del territorio argentino sino que días despues y por efecto de los vientos, cruzó el océano llegando a Australia y Nueva Zelanda. Esto sucedió el día anterior a mi viaje.

La situación era más que complicada pero a pesar de todo el ómnibus partió en horario y esa noche el viaje transcurrió sin inconvenientes. Durante la mañana, llegando a General Roca, el cielo empezó a cambiar, a verse turbio, el sol sin brillo; en Neuquén ya era evidente la presencia de cenizas en los autos y el cielo estaba completamente gris.




 A medida que transcurrían los kilómetros el panorama se iba haciendo cada vez más complicado. El paisaje era monocromático, los pastos, el cielo, todo parecía tener el mismo color grisáceo; el asfalto de la ruta ya no se distinguía de la banquina porque todo estaba cubierto de cenizas...

Pocos kilómetros antes de llegar a Piedra del Águila el viaje se hizo más dificil; la visibilidad ya era casi nula debido a la caída de cenizas y la que volaba por efecto del viento. Al arribar a Piedra del Águila, donde el ómnibus se detuvo unos minutos para reabastecerse, pudimos observar claramente la lluvia de cenizas... Unos cuatro centímetros de ese manto gris cubría toda la ciudad... El paisaje era desolador, triste...

Camino a Piedra del Aguila
El cartel lo dice todo...
Piedra del Aguila
Piedra del Aguila
Piedra del Aguila
 
 
Partimos nuevamente y unos kilómetros mas adelante la situación pareció mejorar en cuanto al tema de la visibilidad aunque el paisaje seguía teniendo el mismo color mire donde se mire. Se volvió a complicar cuando empezó a soplar viento en las zonas más altas, y el tránsito que había no permitía ver casi nada. El ómnibus iba casi a paso de hombre; el polvo era tan fino que empezó a meterse adentro y los que ibamos sentados en la parte de abajo tuvimos que irnos a la parte superior del coche para poder respirar. 



 Las aguas de las represas construidas sobre el río Limay tenían un color verdoso turbio, y en la zona de Confluencia la situación no estaba mejor. Los pinos que podiamos ver tambien habían perdido su color verde y una zona muy bonita conocida con el nombre de Valle Encantado no se llegaba a divisar por la pared gris que formaban las cenizas en el aire...






 
Ya casi llegando a Bariloche, cuando se ve por primera vez el lago Nahuel Huapi, con la ciudad al fondo y los cerros Catedral y López detrás de ella haciendo una magnífica postal, la sensación fue desoladora... Apenas se podía distinguir una parte del lago que tenía un color extraño y más allá solo el gris que nos venía acompañando desde hacía tantos kilómetros. Al entrar en la ciudad de Bariloche todo tenía el mismo color, las calles, los autos, los edificios, la vegetación... La poca gente que andaba por las calles iba cubierta con barbijos y gorros. Por el estado del ómnibus en la terminal nos pasaron a otro; al bajar vimos como había quedado toda la parte inferior del ómnibus y la cabina de los choferes...
Por suerte la última etapa del viaje entre Bariloche y Lago Puelo transcurrió tranquila, las cenizas no habían llegado tan al sur y todo estaba normal. Si bien arribamos con dos horas de atraso era prácticamente nada dadas las condiciones en las que se hizo ese viaje. 






Un párrafo aparte merecen nuestros chóferes; creo que es más que válido resaltar el esfuerzo de esos dos hombres que dentro de una cabina llena de cenizas donde se hacía muy dificil respirar, nos llevaron a nuestros destinos de manera tan cautelosa y preocupandose todo el tiempo por cómo estabamos nosotros... A ellos, gracias!

El desastre continúa, son miles las hectáreas que quedaron bajo las cenizas, ciudades enteras como San Carlos de Bariloche y  Villa La Angostura han perdido prácticamente la temporada turística invernal aunque no quieran reconocerlo; además otros lugares no tan conocidos por no ser turísticos como Ingeniero Jacobacci, Maquinchao y otras poblaciones de la llamada Línea Sur que ya venía  golpeada por la sequía demorarán mucho tiempo en recuperarse...
Gracias a Dios en Lago Puelo sólo tuvimos unos poquísimos rastros de cenizas, pero para la Patagonia fue un verdadero golpe de la naturaleza... ó un llamado de atención...



El micro en la terminal de Bariloche
Bariloche
Estacion de tren en Bariloche
Calle de Bariloche
Estacion de tren de Bariloche
En Lago Puelo
 

lunes, 28 de diciembre de 2009

Bariloche en invierno


SEPTIEMBRE DE 2008

La llegada...

Partimos de la Terminal de Ómnibus de Retiro rumbo al sur con el deseo de ver un poco de nieve y despejarnos por unos días de la locura de la ciudad. El viaje duró unas 20 horas y en el trayecto el clima fue variando de cielos despejados a nublados hasta que llegamos al Chocón, a partir de ahí comenzó a nublarse cada vez más hasta que llegaron las lluvias, cada vez mas fuertes. Al llegar a Piedra del Aguila llovía torrencialmente y hacía muchísimo frío. A los pocos kilómetros de ahí empezó a neviscar y al arribar a Bariloche ya nevaba.



Nos dirigimos hasta el bungalow donde nos hospedaríamos esos días, en la zona de Playa Bonita, frente al lago Nahuel Huapi. Descansamos un rato, acomodamos nuestras cosas y salimos para comprar provisiones. La nevada era muy intensa, así que nos volvimos rápido a la cabaña.  Nos quedamos viendo el espectáculo de la nieve a través del ventanal, pero el lago si bien lo teníamos enfrente estaba completamente tapado, no lo podíamos ver...



Nos fuimos a dormir pensando cómo estaría el clima al día siguiente... A la madrugada me desperté y me asomé a la ventana para ver si había parado la nevada. No había viento ni lluvia, solo copos que parecían de algodón, caían suavemente casi flotando... Todo el paisaje estaba blanco...


El día después...

Amaneció todo el paisaje en blanco y negro... con mucho frío y muchos problemas en la ciudad debido al temporal, como calles cortadas, falta de luz, gente que no podía salir de sus casas, suspensión de clases, los colectivos con cadenas y llegando sólo hasta ciertos puntos, el cerro Catedral con todos sus medios cerrados... Lo primero que debíamos hacer para poder andar en esas condiciones era conseguir el calzado y la ropa adecuada. Nos vestimos con lo que teníamos más abrigado y con el colectivo de la línea 20 nos fuimos para el centro.

Ya bien pertrechados, y bajo la nieve que aún seguía cayendo, aunque en menos cantidad, nso dirigimos al Centro Cívico. El cielo tenía un color gris plomizo, lo mismo que el lago, que a medida que amainaba la tormenta, se iba haciendo visible al fin a nuestros ojos.
El Centro Cívico fue una obra del arquitecto Ernesto de Estrada, proyectado en 1936/37, inaugurado el 17 de marzo de 1940 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1987.
Los edificios que lo forman están dispuestos en forma de "U", con el lado abierto hacia el lago Nahuel Huapi.



Por suerte la nevada estaba parando... Nos fuimos hacia la Catedral de Bariloche, llamada Nuestra Señora del Nahuel Huapi.  Es de estilo neogótico, con reminiscencias francesas, con planta en forma de cruz latina, con la cabecera orientada hacia el este. Alejandro Bustillo hizo el proyecto gratuitamente. Tiene un campanario de 69 metros de altura en forma de aguja, que en vez de campanas tiene un carrillón.



Seguimos caminando por la ciudad cubierta de blanco antes de regresar. Así quedaron el centro y la Intendencia de Parques.



Al final del día, despues de un buen chocolate caliente y cuando ya había parado la nevada, regresamos a la cabaña... con el sol queriendo aparecer entre las nubes sobre el lago Nahuel Huapi...




Hacia Villa La Angostura...

Al día siguiente, ya con el sol queriendo mostrarse entre las nubes y pasada la gran nevada, nos dirigimos a la Terminal de Ómnibus para tomar el micro de “Algarrobal” con destino a Villa La Angostura. Durante el trayecto pudimos observar la cantidad de nieve que había caído, todo parecía estar cubierto de un manto blanco...


Llegados a Villa La Angostura, caminamos hacia la zona de los muelles, previo paso por la Capilla Virgen de la Asunción. La misma fue diseñada por el  Arq. Alejandro Bustillo y construida en el año 1936, dentro de un plan de Parques Nacionales. Los materiales utilizados fueron la piedra, madera de ciprés, ladrillos y el techo es de tejuelas de alerce.


Seguimos camino a la zona de los muelles, a mi entender una de las más bellas de la zona junto con la del camino al Lago Correntoso. Nuestra primer parada fue el muelle del lado de Bahía Brava, sobre el lago Nahuel Huapi.


Después nos fuimos a la entrada del Istmo de Quetrihue, con la intención de poder hacer aunque sea una parte del sendero al bosque de arrayanes, pero se encontraba cerrado por que se había desmoronado parte del camino debido a las nevadas.
 
 
 

Con la compañía de mi marido, y uno de los tantos perros patagónicos...



Y luego nos dirigimos al muelle de la Bahía Mansa, con una vista bellísima del lago Nahuel Huapi y las montañas que lo rodean. Almorzamos en un pequeño lugar atendido por una señora muy simpática frente al muelle y rodeados de una hermosa arboleda.
Al volver hacia el centro de la villa, pasamos por la Ex - Escuela 104, hoy Planta de Campamentos Educativos, una antigua construcción realizada en piedra y materiales del lugar. En el centro dimos la típica vuelta por el boulevard alrededor del cual se encuentran los comercios, vimos las montañas con sus árboles cubiertos de nieve y volvimos a la Terminal para regresar a Bariloche.






Por los alrededores de la ciudad


Nos levantamos y luego de desayunar fuimos a la parada del colectivo de la línea 21 para llegar hasta Llao-Llao. El recorrido por la avenida Bustillo es muy bello, ya que el camino va bordeando el lago Nahuel Huapi. En el hotel Llao-Llao nos bajamos y comenzamos a caminar. Primero nos dirigimos a un mirador con vista al lago Moreno y luego seguimos hacia Puerto Pañuelo, desde donde parten los barcos que llevan a los turistas hacia diferentes puntos como Puerto Blest. Era increíble lo que había nevado en esa zona, el campo de golf estaba cubierto completamente de nieve...






Las nubes negrísimas que cubrían el cielo empezaban a correrse muy de a poco y nos permitía ir descubriendo las montañas. Después de andar por la costa del Nahuel Huapi y por Puerto Pañuelo, fuimos hacia la Capilla San Eduardo. Nos costó bastante subir la escalinata para llegar a ella, ya que la nieve se había helado y patinábamos mucho. Esta capilla, hoy Monumento Histórico Municipal, fue construida en 1938 y su autor fue el Arq. Alejandro Bustillo. El exterior es de troncos de ciprés, el basamento es de piedra y el techo de tejuelas. En su interior hay un friso con escenas de la vida de San Eduardo, donado por Raúl Soldi. Decidimos no bajar la escalinata y salir por la parte trasera de la capilla para regresar a la avenida Bustillo y tomar nuevamente el colectivo para ir a nuestra próxima parada.









Luego de un corto trayecto llegamos a la base del cerro Campanario, con la aerosilla subimos hasta su cima desde donde se obtienen unas magníficas vistas de los alrededores: podíamos ver los lagos Nahuel Huapi y Moreno, la laguna El Trébol que se hallaba congelada, parte de los cerros López, Capilla y otros aunque las nubes los tapaban bastante, además de la península y el hotel Llao-Llao.








Después de descender del cerro Campanario, volvimos hasta Bariloche, anduvimos por la estación de trenes mientras esperábamos la salida del colectivo hacia el cerro Catedral, nuestro próximo punto de interés.






La base del cerro Catedral estaba completamente cubierta de nieve, caminamos entre esa blancura pero cuando quisimos subir a los medios de elevación para peatones no pudimos hacerlo porque eran mas de las 4 de la tarde. Entonces nos fuimos a uno de los paradores a tomar un rico chocolate caliente con unos tostados mientras disfrutábamos del paisaje nevado y del sol que al fin había salido... Volvimos al bungalow y descansamos viendo esa maravillosa vista al lago y las montañas que hasta entonces había estado jugando a las escondidas...









Valle del Challuaco

Un día radiante de sol nos despertó para hacer nuestro próximo recorrido, esta vez a las blancas nieves del cerro Challuaco, a unos kilómetros de la ciudad, por el camino a El Bolsón y tomando luego un desvío que tenía un metro de nieve, no apto para cualquier auto al menos en esa época del año. Nos pasaron a buscar por la cabaña en una Defender 4x4. Aún había bastante nieve en la avenida Bustillo, la camioneta se desvío por las calles de los barrios más altos de Bariloche, donde también había acumulada mucha nieve. Al tomar el camino que nos conduciría al valle nos fuimos adentrando cada vez más en el bosque, y cada vez había mas nieve... La camioneta llevaba cubiertas con clavos para no tener problemas.




Luego de un buen rato de andar llegamos al valle del Challuaco. El cielo estaba completamente azul, la nieve brillaba bajo el sol y el bosque de lengas formaba un hermoso cuadro de luces y sombras.



Entramos al Refugio Neumeyer donde una salamandra transmitía su calor al ambiente; allí nos sirvieron mate cocido y café acompañados por tortas fritas mientras nos explicaban que actividades podíamos realizar antes del almuerzo. Las opciones eran hacer la caminata al mirador ó practicar ski de fondo. Optamos por esta última, queríamos ver (sobre todo yo) cómo era este tipo de ski. Nos pusimos las botas y las tablas... y salimos a la nieve... Después de las explicaciones hicimos nuestros primeros pasos... Me resultaba raro esquiar de esta manera, yo estaba acostumbrada al ski alpino, a bajar la montaña con velocidad... acá era todo prácticamente plano. Y me pasó algo extraño y gracioso, seguía las instrucciones del instructor al pie de la letra haciendo todo perfecto, pero cuando me quedaba parada al frenar terminaba sentada...


En medio de las risas, la nieve, las vistas maravillosas de este valle, llegó la hora del almuerzo... Las empanadas de entrada desaparecieron en cuestión de segundos, mientras esperábamos el plato principal: ojo de bife a la montañesa... Luego del café, nos quedaba un rato aún antes de volver a la ciudad, y lo aprovechamos para caminar en la nieve, que nos llegaba a las rodillas, y sacar fotos del lugar. Hasta que volvimos a subirnos a las camionetas y regresamos a Bariloche.





Si bien hacía frío, el atardecer era realmente espectacular. Aprovechamos para caminar hasta Playa Bonita, donde pudimos ver una magnífica puesta del sol. Así terminó otro día mas...




Cerro Tronador y Ventisquero Negro


Otro día a puro sol nos levantó temprano para ir esta vez rumbo al cerro Tronador, el único tema en esta excursión era el estado del camino, ya que desde la gran nevada éste había permanecido cerrado. La primer parada fue en Playa Negra, a orillas del lago Mascardi.





Al seguir viaje pudimos observar los diferentes tonos que va tomando el lago, desde los azules a los verdes, siempre rodeado por una frondosa vegetación. Llegamos a la segunda parada que fue en el puente sobre el río Manso, cuyas aguas son completamente transparentes y nos dejaban ver las truchas nadando contracorriente. De un lado del puente, las aguas completamente mansas reflejaban las montañas y del otro lado estaban los rápidos.






La tercer parada fue en uno de los más lindos paisajes para mí de la excursión: el Mirador del Lago Mascardi, con unas vistas propiamente de postales, con la isla Corazón enfrente, y el inmenso lago con las montañas cubiertas de blanco alrededor a lo que se sumaba el verde de la vegetación.


Un poco más adelante apareció ante nuestros ojos la magnificencia del cerro Tronador, cubierto de nieve. En el camino hubo un hecho simpático: llegamos a una curva llena de pozos y agua, con bastante barro debido a la nevada de los días anteriores. Nos tuvimos que bajar todos de la combi y empezar a buscar piedras y ramas para rellenar los baches. Entre risas, ayudas y alguna que otra salpicadura, logramos sacar la combi y pudimos seguir nuestro recorrido.



Al llegar a Pampa Linda, me llevé una sorpresa... hacía muchos años atrás yo había estado en ese mismo sitio, pero en pleno verano... Todo era verde... Esta vez todo era blanco!!!! La nieve cubría cada uno de los rincones... Y el Tronador mostrándose con su blancura, realmente maravilloso... Allí tuvimos tiempo para almorzar, un rico y más que bienvenido guiso caliente en medio de tanta nieve.



Luego del almuerzo, vendría el último y más espectacular punto de interés de esta excursión: el Ventisquero Negro. Para llegar a él, la combi quedó a orillas del arroyo Blanco, y desde allí tuvimos que caminar con la nieve hasta las rodillas un buen trecho. Pero el día era realmente lindo, el sol brillaba y calentaba lo suficiente para tener que sacarnos las camperas. El sendero que lleva hasta el mirador nos permitía observar unos paisajes bellísimos...







 Al fin llegamos al Ventisquero Negro...  Sinceramente me causó bastante impresión lo que vi... Cuando unos 30 años atrás fui a conocerlo se llegaba caminando hasta las paredes oscuras del hielo, hoy retrocedió tanto que para llegar a la laguna que se formó delante de él por su derretimiento hay que caminar y bajar un buen trecho. Ahí tomé conciencia de lo que significa realmente el tema de los problemas por los que está atravesando nuestro planeta...

Pero lo que me sacó una sonrisa fue que el Ventisquero Negro, estaba blanco, cubierto por una gran capa de nieve, y la laguna de un color gris muy oscuro en el verano, también presentaba un blanco inmaculado, estaba completamente congelada y sobre ella se había acumulado una buena cantidad de nieve... No sé si sabrán, pero este Ventisquero se forma con los pedazos que caen del Glaciar principal llamado Manso, y se acumulan formando un glaciar reconstituido, que con los cantos rodados, pedregullo y la tierra toma ese color oscuro al que se debe su nombre.










Luego volvimos por el sendero sobre nuestros pasos para comenzar el regreso a Bariloche, previa parada nuevamente en Pampa Linda. Al salir del Parque Nacional, nos cruzamos en el camino con el Guardaparques... una gran desilusión, siempre tuve a esta gente como muy bien conceptuada, pero como en todas las cosas, siempre tiene que haber alguien que manche el gran trabajo de muchos... Este Guardaparque se había ido para Bariloche, lo habíamos cruzado en el camino a la ida... Cuando estábamos pasando por el lugar donde se abona la entrada al Parque, preguntó al chofer de nuestra combi cómo estaba el camino, si le parecía que hacía falta cerrarlo ó lo dejaba habilitado... El chofer le contestó que con la gente de Vialidad que estaba trabajando no haría falta cerrarlo... Pero, ¿no debería haber sido el mismo Guardaparque el que debería transitar por el camino verificando su estado en vez de andar preguntando????




Ya regresando, volvimos a pasar por el bello lago Mascardi, y más tarde por las costas del lago Gutiérrez antes de llegar a nuestro lugar y dar por finalizada esta excursión... Para terminar el día, a la nochecita nos fuimos al centro para comprar los regalos, recuerdos para la familia, cenamos y caminamos un poco ya que el clima lo permitía.




Final del viaje...


Con un día espléndido, mucho sol y algunas nubes comenzó el día de nuestra partida con destino a la jungla de cemento que es Buenos Aires... Al salir el ómnibus de la Terminal de Bariloche podíamos observar la belleza de esas montañas nevadas, de la blancura de la nieve y disfrutar del cielo azul.
Al fin las cumbres de los cerros se asomaron y se mostraron en todo su esplendor, como el cerro López, al cual no habíamos podido ver completamente porque siempre estaba tapado por las nubes... A ese maravilloso paisaje había que sumarle el color del lago, de un color azul muy intenso... Bariloche nos brindó lo mejor de sus vistas en esos momentos... De a poco nos fuimos alejando de la cordillera hasta que llegamos a la estepa, donde los paisajes ya perdían protagonismo, el que era ganado por los cielos, que al llegar el atardecer mostró sus mejores colores...